Te has creado una web o  has pagado para que te la diseñen. Te encanta el resultado, con esos colores, fotografía, tipo de letra, que tanto te identifican.  Has redactado tú misma o tú mismo los textos, explicando quién eres y qué es lo que ofreces. Ya tienes la ansiada presencia digital. Te has subido al tren de la transformación digital y sientes que estás en el camino correcto.

Lo del blog se te hace más cuesta arriba, no tienes tiempo para escribir ni tampoco es lo tuyo, la verdad. Has escrito un par de cosillas y ya está, has rellenado esa sección con algo de contenido. Ya tienes el mínimo indispensable para empezar a rodar.

También has abierto una cuenta en Facebook y otra en Instagram.  Te han dicho que tienes que estar en las redes sociales y te has puesto manos a la obra. Ahí vas colgando tus ofertas y promociones.

Ahora a esperar que lleguen las visitas y los resultados. Tic, tac, tic, tac….

Nada, parece que la cosa no se mueve.  Sólo te comenta tu familia  y tus amigos, que han dejado su opinión diciendo lo bien que tratas a tus clientes y lo maravillosos que son tus productos.

Pasan semanas, meses… Todo sigue igual.

Te empiezas a frustrar, a sentir que le has quitado un tiempo precioso a tus clientes, pero también a tu familia, para nada. Y que la inversión que has hecho ha caído en saco roto.

De la frustración al abandono hay un saltito muy pequeño. Créeme que sé de lo que hablo.

Yo di ese saltito.

 

Crónica del batacazo de un blog

 

alt=" plan de marketing digital para empresa del sector salud natural"

En un post anterior ya te hablé de mi experiencia.  Yo me inicié en el campo del marketing digital escribiendo artículos para blogs de otros, a través de plataformas intermediarias entre empresas que buscan redactores y redactores que buscan clientes.

El siguiente paso fue crearme mi propia web para ofrecer mis servicios directamente, sin intermediarios. La primera me la diseñé yo misma con WordPress, y estuvo funcionando casi un año. Luego contraté a un diseñador para que me hiciera la actual.

Me abrí cuenta en Facebook , en Twitter, en Linkedin, en Instagram, en Pinterest… Y me apunté a todas las formaciones, trainings y eventos sobre marketing digital. Empecé a seguir a los grandes, a asistir a sus conferencias, online o presenciales.

Tenía un montón de información. Tejí mi propia red de contactos y llegaron los clientes.

Escribía sin parar…. En los blogs de otros. Para el mío nunca había tiempo. Lo iba aplazando sine die.

Empecé publicando en todas las redes sociales, con muchas ganas e ilusión, pero llegó un momento en que no llegaba a todo. Tenía que entregar los encargos de mis clientes. Así que dejé de publicar con tanta frecuencia, bajé el ritmo. Primero dejé de publicar en Linkedin, luego en Twitter, me centré sólo en Facebook… Hasta que abandoné.

¿Sabes qué tristeza y qué impotencia? ¿Y la cantidad de dinero invertí en formaciones y en recursos? ¿Cuánto tiempo dejé de dedicar a mi familia y amigos?  ¿Cuántas broncas con mi pareja por no dedicarle más atención? Y todo esto para qué, ¿para no obtener los resultados esperados?

Lamento decirte que si estás en la misma situación que yo  vas cuesta abajo y sin frenos. Te vas a estrellar.

O no. Estás a tiempo de evitar la catástrofe. Sigue leyendo.

 

La pregunta que lo cambió todo

 

alt="plan de marketing digital en empresas salud natural"

 

Mira que en todas las formaciones y conferencias lo escuchaba: estudia el mercado, especialízate en un sector, conoce a tu cliente, márcate objetivos, trázate un plan de acción, créate un calendario de publicaciones…

Pues nada, no hacía nada de eso. Iba sobre la marcha. Sin rumbo, vamos.

Mi blog no estaba dando resultados.

Tengo la insana costumbre de escuchar podcast sobre marketing digital mientras voy en el metro o caminando por la calle. Una tarde, en uno de esos podcast, escuché esta pregunta: “¿pero qué es exactamente para ti  tener resultados con tu blog?”

Y continuaba: “¿Has definido qué resultado quieres conseguir y en qué plazo? Porque claro, para mí tener resultados puede ser conseguir  2000 visitas al mes en el plazo de un año, pero para ti puede ser ganar 1000 €, o tener 500 suscriptores a tu lista de correo, o conseguir 10 alumnos para tus talleres, o aparecer en los tres primeros resultados de búsqueda de Google…” 

Touchée.

Mi respuesta fue: “no lo sé”.

Sí o sí. Es necesario un plan de marketing digital. Sentarse a pensar, a analizar, a estudiar la situación.  Y trazar tu plan de acción. Sin prisa, pero sin pausa.

 

¿Qué es un plan de marketing digital?

 

El plan de marketing consiste en un documento que define cuál es la meta que quieres conseguir con tu negocio y qué pasos vas a dar para alcanzarla. Así de sencillo, muy esquemático y bien definido, para que tengas claro en cada momento dónde estás y por dónde continuar.

Es tu hoja de ruta, ni más ni menos

¿Por qué lo necesitas?  Para no ir sobre la marcha, sin tener claro qué publicar o dónde, queriendo estar en todas partes para tener mucha visibilidad pero sin un plan, agotándote física y mentalmente para nada. Como el conejo blanco del cuento de Alicia en el País de las Maravillas, que permanentemente corría porque llegaba tarde, pero no sabía a dónde tenía que ir.

 

alt="plan de marketing digital y salud natural"

 

No seas como el conejo blanco.

Tanto si estás en la situación que te he descrito al inicio del post como si empiezas de cero y todavía no tienes una web, ni un blog, ni estás en las redes sociales, presta atención. Voy a mostrarte cuáles son los cimientos sobre los que descansa un plan de marketing digital.

 

Estructura básica de un plan de marketing digital

 

Fase 1: Evaluación

 

Investigación del sector.  Toca ponerse a estudiar.  ¿Cuáles son los factores políticos, sociales y económicos que afectan a tu sector? Las terapias naturales están viviendo un momento muy controvertido a nivel político y social, ¿has recopilado toda esta información? Esto te ayudará a valorar la viabilidad de tu proyecto.

Análisis de la competencia. Acto seguido ponte a investigar a tu competencia, qué hacen, dónde están, cómo les llegan los clientes. Esto te ayudará a confirmar que si hay mercado para otros para ti también lo hay. La clave estará en aportar tu sello personal, tu verdad. Lo que te diferencia.

Análisis interno. Ahora es turno de mirar hacia dentro y comprobar cuáles son las debilidades y fortalezas de tu negocio. Lo que haces bien, tus puntos fuertes, y también sus puntos débiles,  en lo que necesitas mejorar.

En esta fase extraerás una información valiosísima.

Fase 2: Definición de objetivos

 

Ahora sí. Es el momento de plasmar  qué quieres conseguir. Los objetivos  han de ser SMART, siglas inglesas que responden a los criterios de: S (específicos), M (medibles) , A (alcanzables) R (realistas) y T (acotados a un período de tiempo).

Ejemplos de objetivos Smart:

  • Conseguir 500 visitas al mes a mi web en un plazo de 6 meses.
  • Alcanzar 1000 seguidores en Instagram en 12 meses
  • Lograr 500 suscriptores a mi lista de email marketing en 6 meses
  • Aparecer en las tres primeras posiciones de Google bajo la palabra clave “…..” en 12 meses.
  • Aumentar un 20% los ingresos por venta en mi tienda online en 12 meses.

¿Lo ves? Estos objetivos responden a todos esos criterios, de forma que llegado el momento es muy sencillo comprobar si los has alcanzado.

Fase 3: Segmentación de público objetivo y estrategias

 

Buyer persona. El buyer persona es un cliente ficticio que representa a tu segmento de mercado. Es el cliente tipo que acude a tu negocio. Si ya llevas un tiempo rodando lo tendrás definido, pero si acabas de empezar tendrás que crearlo desde cero. Piensa en el tipo de cliente ideal al que te gustaría dirigirte.  Ponle nombre y cara. Ese cliente ficticio, que representa tu segmento de mercado, es al que le tienes que hablar en todas las acciones que emprendas (blog, redes sociales, publicidad, email marketing…)

¿Qué información necesitas saber sobre tu buyer persona?

  • Datos demográficos: edad, sexo, estado civil, profesión, nivel adquisitivo…
  • Intereses: ¿qué hace en su tiempo libre?, ¿qué le motiva?
  • ¿Cuáles son sus puntos de dolor? Es decir, los motivos por los que solicita tus servicios o productos.
  • ¿Qué beneficios va a obtener gracias a ti?

 

Estrategias.  Dicho de otro modo, qué vas a hacer para lograr los objetivos. Puedes iniciar una estrategia de marketing de contenidos, que pasa por la creación de un blog y redes sociales. Es en lo que me voy a centrar en las próximas semanas.

Pero también podrías optar por el email marketing, estrategias de posicionamiento SEO, publicidad de pago… Todo esto lo iremos viendo poco a poco.

 

Fase 4: Plan de acción

 

Nos ponemos manos a la obra. Ya sabes cuáles son tus puntos fuertes, qué coyunturas te son favorables, ya tienes claro qué objetivos quieres conseguir, quién es tu público y qué estrategia vas a utilizar para llegar hasta él.

Es el momento de la planificación. Por regla general el  plan de marketing se planifica a seis- doce meses vista. ¿Qué decides aquí?

  • Cada cuánto tiempo vas a publicar en el blog. Y ya defines un calendario de contenidos, que deje programado qué tema vas a tratar en cada post al menos en los tres próximos meses
  • Con qué frecuencia vas a publicar en las redes sociales y en cuáles.
  • Qué tono vas a emplear: formal, informal, cercano…
  • Si vas a apostar por la publicidad de pago, qué es lo que te interesa promocionar y en qué momento lanzar la campaña

 

Fase 5: Medición de resultados

 

Ojo, que esta parte engancha. Aquí  vas a obtener datos sobre los resultados de tus acciones. Previamente tendrás que decidir qué métricas te interesa conocer.  Algunas de ellas pueden ser:

  • Sesiones en la web
  • Suscriptores a la newsletter
  • Seguidores en Facebook/Twitter/Instagram
  • Palabras clave posicionadas en Google

 

Todo esto que parece tan farragoso va a quedar plasmado en dos páginas como máximo. Un esquema breve y claro para que de un golpe de vista sepas dónde estás y adónde vas.

 

En los próximos artículos te voy a llevar de la mano para que conozcas y aprendas cómo desarrollar cada punto. Serás capaz de elaborar tu plan de marketing sin complicaciones ni dolores de cabeza.  Y te voy a ir facilitando materiales de trabajo para que te resulte todavía más sencillo.

 

Por el momento, lo dejamos aquí. ¡Que tengas una buena y fructífera semana!

Namasté.