Ikigai: tener una razón para levantarse por la mañana.

Hace tres años inicié este proyecto. Estaba muerta de miedo porque me enfrentaba a un sector inexplorado, el marketing digital. Pero tenía claro que quería ganarme la vida escribiendo. Y si con ello podía ayudar a otras personas la satisfacción sería doble.

Del miedo pasé a la ilusión, de ahí a la alegría de empezar a facturar. Luego vino la sobrecarga de trabajo y después la ausencia del mismo. La inestabilidad económica, las dudas, las creencias limitantes y la desilusión. Lo siguiente, el abandono.

Es momento de hacer una reflexión. Y voy a compartirla con vosotros porque es posible que a alguien le sirva.
¿Qué he aprendido en estos tres años?

 

 

De la ilusión al abandono, ¿pero qué ha pasado aquí?

 

Gracias a mi web y a un intenso trabajo de networking, coworking , homeworking y demás palabros terminados en –ing llegaron los primeros clientes. Me hacen gracia estos términos anglosajones para referirse al hecho de establecer contactos profesionales, compartir oficina o trabajar desde casa.

Y sí, lo digo con cierta ironía porque me doy cuenta de que hay que ir más allá de abanderar estos términos sin más, hay que cavar más profundo. Menos postureo en las redes sociales y más trabajo duro. Primer error.

Estoy haciendo memoria de todos los clientes para los que he trabajado y temas sobre los que he escrito: seguros, fruta ecológica, comercio justo, marketing digital, motor, peritaje informático, obras y reformas, perfumería y cosmética, reclutamiento de personal, productos gourmet o turismo rural.También escribí sobre juguetes sexuales. La necesidad de generar ingresos para mantenerme me obligó a aceptar todo lo que cayó en mis manos.

Al final me desgasté y me convertí en una mercenaria de la escritura. Escribía sobre temas que me obligaban a documentarme durante mucho tiempo para poder desarrollar y quedar satisfecha con el resultado. Al final lo que supuestamente era mi pasión se convirtió en una carga. Segundo error.

Me obsesioné con la formación: seguí a todos los referentes en el mundillo, hice cursos, fui a charlas, eventos, conferencias, jornadas… Estudié un posgrado y obtuve mi título. Acoto: estudiando los temas, asistiendo a las clases, redactando el proyecto y realizando pruebas y exámenes pertinentes. Por si alguien piensa que lo de regalar títulos es tendencia.

¿Todo para qué? Para adquirir seguridad en mí misma. Para creerme que yo valgo para esto y poder decírselo al mundo sin reservas. ¿Qué conseguí con esto? Tener una considerable empanada mental y ya no saber si es mejor el método A o B, si hacer caso de fulanita o menganito. Tercer error.

Porque claro, es muy fácil caer en la trampa de “si ellos lo ha conseguido yo también lo voy a conseguir” . Está bien tener referentes y aprender de ellos, pero el camino al final tienes que andarlo sola y es la propia experiencia la que te va diciendo lo que funciona y lo que no en tu proyecto. Y en mi caso puedo decir que el proceso no está siendo ni fácil ni rápido.

 

Llega el momento de desaprender

 

Empieza a andar y surgirán los maestros y las oportunidades. Gran verdad. Lo que no esperaba es que el maestro apareciera para decirme: “Eugenia, por ahí no”. ¡Con el tiempo, esfuerzo y recursos invertidos para llegar hasta aquí! Aquello no podía ser verdad.

Es lo que tiene viajar sin rumbo, dejándose llevar por lo que otros hacen y creyendo que esa es la fórmula infalible del éxito. El resultado, una desilusión profunda y el impulso de tirar la toalla.

La caída llegó en forma de ansiedad, insomnio, calambres, adormecimiento de piernas y brazos y una absoluta parálisis. Despertar por la mañana y no ser capaz de mover un dedo. El silencio. La búsqueda de la soledad y la incomunicación. Justo el otro polo.

“Encuentra tu propia voz”, “haz lo que has venido a hacer”, “descubre lo que te apasiona y haz de ello tu medio de vida”. Por todas partes aparecían estas frases.

Bien. Ahora tengo cierta experiencia y algunos conocimientos adquiridos. Es el momento de mandarlo todo a la papelera de reciclaje. Así. Sin remilgos.

 

Desconectar para encontrar mi voz

 

alt="marketing digital salud natural"

Cerro Humoso, Yeste (Albacete). Fotografía: Cecilia Nocetti ©

 

En esta etapa de desconexión me han sucedido las siguientes cosas:

• He sentido la necesidad de cultivar la espiritualidad, en el sentido de tomar consciencia de lo que siento y hacer más caso a la intuición. He buscado esos momentos visitando templos , pintando mandalas o paseando por las calles.

• He cambiado mi alimentación, y ahora mismo sigo una dieta donde predominan los alimentos de origen vegetal. Mi propio organismo me lo pedía, y siento que es una manera de cuidarme y respetarme. El primer síntoma de mejora: se fueron los calambres y adormecimientos de brazos y piernas. Y además se ha despertado mi lado creativo en la cocina. Disfruto mucho preparando deliciosos menús saludables para mí y la gente a la que quiero.

• He salido a la montaña, buscando el contacto con la naturaleza. Realmente me sirve para desconectar de las cosas de fuera y conectar con las de adentro. ¡Qué bueno sentirse ligera, liviana y relajada, en comunión con la Pachamama! La sierra del Segura y la de Espadán han sido mi mejor terapia.

• He disfrutado de grandes momentos con mi perro. Sólo quien tiene uno puede entender lo que significa que tu compañero de cuatro patas te mire fijamente a los ojos. Si alguien puede enseñar lo que es el instinto, la autenticidad y el amor sin duda es él.

• He retomado la danza oriental y me he iniciado en la práctica del yoga. Esto me ayuda a tener más consciencia de mi cuerpo, de cómo me muevo, cómo me expreso, dónde hay bloqueos… Y estoy aprendiendo a dejar fluir la energía. Y a quererme mejor.

• He arreglado mi vieja guitarra y, después de muchos años, he vuelto a tocar. Y he descubierto nuevas notas, nuevos acordes, nuevas canciones… Me he sentido viva otra vez. La música ha sido otra terapia inesperada.

En resumen, he necesitado parar durante un tiempo para saber quién soy y, como tantas veces antes leí sin hacer caso, encontrar mi propia voz.

 

¿Y ahora qué?

 

Bien, ahora es el momento de regresar. De ofrecer lo mejor de mí. Tras haber comprobado los beneficios de cambiar mi alimentación, cultivar la espiritualidad, desarrollar la creatividad, estar en contacto con la naturaleza y cuidar tanto el cuerpo como la mente, me he dado cuenta de que esta es mi auténtica pasión.

Por eso quiero utilizar mis conocimientos y mi experiencia para aplicarlos a empresas del área de la salud natural.

Porque es el mundo donde me siento a gusto y conectada con mi esencia.

Porque me gustaría aportar mi granito de arena para ayudar a estos profesionales y pequeñas empresas a crecer.

Sé lo difícil que es emprender y superar los obstáculos que van surgiendo en el camino, yo misma lo estoy viviendo, y quiero compartir contigo las cosas que me funcionan y las que no.

 

Así pues,

– si tienes una pequeño negocio en el área de la salud natural,
– quieres mejorar  tu presencia online y atraer a los clientes que buscan exactamente lo que tú ofreces, pero no sabes cómo hacerlo.
– Te gustaría tener tu blog, o trabajar las redes sociales, o crear tu tienda online, pero se te hace muy cuesta arriba porque no conoces el medio.
– Y, lo que es más importante, no puedes permitirte el lujo de contratar una agencia que haga todo esto por ti,

 

¡te doy la bienvenida a tu blog sobre marketing digital!

 

alt="marketing digital salud natural"

 

Semanalmente voy a ir publicando artículos donde te hablaré de temas como: qué es un plan de marketing digital y cómo hacerlo, cómo crear un blog, cómo saber qué temas interesan a tu audiencia, qué pueden aportar las redes sociales a tu empresa, sobre qué publicar y con qué frecuencia, cómo realizar campañas publicitarias con poco dinero o cómo medir los resultados de las visitas a tu web.

Además voy a ir dándote recursos para que puedas trabajar los temas y adaptarlos a tu negocio.

Y también iré publicando casos de éxito de otros profesionales como tú, entrevistas a empresas del sector que ya estén utilizando el marketing digital con éxito, para que te sirvan de referencia y de impulso.

No me considero una experta del marketing en absoluto. No me gusta ese término.

Creo que todos estamos en constante evolución, y ahí es la clave del crecimiento: en no dejar de aprender y abrirse a lo nuevo.Por esto este camino lo andaremos juntos. Yo compartiré contigo mis conocimientos y experiencia y espero poder aprender mucho de la tuya.

Espero, de corazón, poder acompañarte en tu proceso. Para mí será una satisfacción enorme haber contribuido al crecimiento y evolución de tu negocio.

Mil gracias por haber llegado hasta aquí.

¡Nos vemos en el próximo post!

Namasté.