Me he pasado más de un año estudiando a los gurús del marketing digital, a mis referentes en el sector. He hecho cursos de todo tipo y condición, gratuitos y de pago. ¿Y sabes qué? Resulta que la lección más importante en los últimos tiempos no viene de ningún experto en la materia, sino de alguien que no tiene nada que ver con este mundo: Rosana. Qué loco, ¿no? Pues así fue. Y quiero compartirlo contigo. Te cuento todo lo que me enseñó en el siguiente post.

 

La otra noche estuve en un concierto de Rosana con un grupo de amigas. Una de ellas es fan incondicional de la cantautora, además de paisana. Así que decidimos llevarla por sorpresa al concierto que celebró en Valencia el 30 de marzo.

Tengo que decir que yo escuchaba mucho a Rosana en sus inicios. Me encantaba su voz cálida, sus letras, lo que decía y cómo lo decía. Me compraba sus álbumes y los escuchaba sin parar. Hasta me atrevía a sacar los acordes de alguna de ellas de oído con mi vieja guitarra (la música es mi vocación frustrada). En fin, luego tiré por otros derroteros, abracé el rock y desde entonces prácticamente no he escuchado otra cosa. Adrenalina en vena.

Así que le perdí el rastro a la canaria. Que no mi simpatía ni mi afecto. Luego conocí a mi actual pareja y me enseñó a bajar tres cambios, musicalmente hablando. Y también en muchos otros sentidos. Me reencontré con otras músicas, con otros estilos. Los integré en mi discoteca particular. Comprendí que el amor tiene muchas aristas y que todas forman parte de ese poliedro irregular que es la vida.

Bueno, que me voy del tema. El caso es que estábamos allí, en el teatro auditorio La Rambleta, alrededor de unas 700 personas. Se apagaron las luces, comenzó el espectáculo… Y llegó la magia. Ya verás.

 

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Los puntos clave para conseguir el engagement

 

Empezaron a sucederse una serie de acontecimientos que me obligaron a tomar notas en mi teléfono. Desde el minuto uno, Rosana consiguió engancharnos a todos, y cuando digo a todos es a todos. Yo me dije, para mis adentros: “Tengo mucho que aprender sobre el engagement con esta experiencia”. Llámalo admiración, llámalo deformación profesional.

Estas son las cosas maravillosas que hizo  para que el público se volcara con ella,  que puedes extrapolar a tu estrategia en redes sociales.

 

  1. Sorprender. De una manera muy sencilla. Todos esperábamos que, al inicio del concierto, la artista hiciera su aparición en el escenario saliendo desde el backstage. Vamos, lo habitual. Pues no. Va y a ella y a sus músicos no se les ocurre otra cosa que entrar desde las gradas. De repente todo el mundo se giró hacia atrás, yo hice lo mismo. Y ahí estaba, bajando hacia el escenario por uno de los pasillos del patio de butacas. ¿Qué consiguió con ello? Sorprender, captar la atención y crearnos la expectativa de que íbamos a vivir una experiencia diferente.

 

  1. Fomentar la participación de todos. ¡Allí cantó hasta el apuntador! ¿Qué no te sabes la canción? No importa. Ella te la enseña. Nos dividió al público en dos bloques y nos enseñó la letra y la melodía que nos tocaba a cada uno. Ensayamos un par de veces y, ¡música, maestro! De repente éramos un coro de 700 personas cantando con ella, a dos voces. Fue emocionante y la verdad, salió bastante bien. Eso nos hizo sentir como una verdadera comunidad, trabajando todos para crear algo juntos. Nos conectó y nos integró en el show.

 

  1. Sentido del humor. Esto fue un gran descubrimiento para mí. Entre tema y tema comentaba anécdotas sobre las canciones, sobre su equipo, sobre nosotros, sobre la vida, con un sentido del humor que ya quisieran muchos monologuistas de los que circulan por ahí. De verdad, que en muchos momentos nos echamos unas risas bien a gusto. Y no hace falta que te diga lo que te engancha alguien que te hace reír, ¿verdad? Lamentablemente andamos escasos de risas y de sonrisas. Y Rosana tiene ambas cosas para dar y vender. Otra cosita para anotar.

 

  1. Responder a las preguntas de los seguidores. Llegó un momento en que aquello era como estar en una reunión de amigos, tal fue el clima de familiaridad que se creó. Así que de repente alguien levantaba la mano, se ponía de pie y la llamaba: “¡Ey, Rosana!” Y ella dirigía su mirada hacia esa persona y le contestaba, como sólo ella sabe: “dime, cielo”. A veces sólo querían manifestar su admiración públicamente, pero recuerdo que otra chica le preguntó por el sentido de uno de sus temas porque, según confesó, llevaba tres noches sin dormir dándole vueltas a la letra. Y Rosana se detuvo unos instantes y le dio respuesta a aquello que tanto la inquietaba, provocando el aplauso y un “ohh…” de toda la sala. Qué importante es que te den respuesta a aquello que necesitas saber, ¿verdad?

 

 

  1. Enseñar la casa. Aparte de interactuar con el público, responder sus preguntas, contar anécdotas, sorprender, también compartió algunos secretillos de familia con nosotros. De hecho, recuerdo que nos presentó a Joaquín, su percusionista, bromeando sobre sus discutibles cualidades como cantante. Y oye, de repente me despertó una ternura el tal Joaquín, ahí, sentado sobre un cajón flamenco dándolo todo… Me di cuenta de que no sólo eran un grupo de músicos, sino una familia. Les puso nombre y alma a todos.  Comprendí que está bien enseñar tu casa por unos instantes e invitar a los demás a que entren. Forma parte de la curiosidad natural del ser humano. Empatizas. Te engancha. Conectas. Ale, apuntado.

 

  1. Coger lo viejo y darle la vuelta. En la parte acústica del concierto cantó algunos de sus temas más antiguos, conocidos de sobra por todos, pero con unos arreglos diferentes. Así que era como escuchar la canción por primera vez, con otro ritmo, con otra intención, con otra frescura. Todo se puede reinventar y el resultado puede ser fantástico. No hay temas muy tocados, sino personas que no se atreven a innovar, a mirarlos desde otro ángulo.

 

  1. Y por último, o como nexo entre todos los puntos anteriores, amor.  Hacia el final del concierto Rosana caminó por entre las gradas mientras cantaba, saludando a quienes le salían al paso. Les daba un abrazo, un beso, les cogía la mano, mirándoles a los ojos, sonriendo. Desde el agradecimiento, el respeto y la cercanía. Nuestra amiga dijo haber vivido uno de los días más felices de su vida al poder abrazarla. Yo también tuve la oportunidad de hacerlo. Fue un momento muy especial.

 

 

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Rosana consiguió emocionarnos de principio a fin del concierto. Y creo que esa es la moraleja de todo esto, además de la clave para trabajar las redes sociales: emocionar.  Porque, ¿qué no es una red social sino un inmenso auditorio? Como dijo Maya Angelou: “La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero jamás olvidará cómo les hiciste sentir”.

Así que yo lo tengo claro. Voy a interiorizar muy bien todos estos puntos para utilizarlos en mi estrategia de Social Media. Te iré contando los resultados y te invito a que tú hagas lo mismo.

Quizá hayas vivido una experiencia similar. O te gustaría aportar algo de tu propia cosecha. No te cortes, deja tu comentario aquí debajo.  Será un placer conversar contigo. ¡Nos vemos en el próximo post!

 

 

*Foto de portada

Nombre:Rosana (Nochebuena 2013)/Autor: Canal Sur Radio y Televisión /Fuente: Flickr /Licencia: CC BY-ND 2.0. Sin cambios realizados